Violencias estructurales
y experiencias del ser
afrodescendiente
Hay muchos otros retos pendientes. No podemos negar la persistencia de las violencias estructurales, de las geografías racializadas y de los racismos que cercenan vidas, sueños, esperanzas y futuros.

Es importante cuestionar por qué en la actualidad siguen ocurriendo vejaciones y negaciones de las existencias afrodescendientes y aceptar que al ser violencias estructurales, es en las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales en donde los cambios por una nueva sociedad se deben evidenciar.
Violencias
raciales
Las expresiones de las violencias raciales son tan variadas como sus consecuencias. Si bien la exclusión y el desconocimiento de nuestras afrodescendencias persisten desde la esclavitud, no se puede negar que las violencias raciales mutan todo el tiempo, se ajustan a nuevas formas, espacios y tiempos ante las cuales debemos develarlas, denunciarlas y frenarlas para garantizar el reconocimiento de la dignidad de nuestras vidas y ser parte de proyectos de sociedad inclusivos.
Geografías
racializadas
La existencia de las geografías racializadas han jugado un papel fundamental en la profundización de las brechas socioterritoriales en los pueblos negros frente a las comunidades mestizas. El Estado se escuda en una supuesta lejanía al centro del poder político y económico para no intervenirlas con más ciudadanía liberal. Necesitamos desarticular el discurso que asocia ausencia de derechos sociales, “zonas rojas” y vidas desechables para que logremos una humanidad compartida donde impere el Estado social de Derecho en cualquier lugar de las geografías nacionales. Situaciones, como la Pandemia del COVID-19 ensancharon las brechas territoriales y se superponen con las capas de las inequidades históricamente acumuladas que requieren ser superadas para no perpetuar la precarización de la vida, del presente y del futuro.